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El Valle Salado de Añana

Hace millones de años las tierras de Añana, en Araba, estaban cubiertas por el mar. Con los años el mar retrocedió pero dejó una gran riqueza mineral escondida en manantiales. El agua salada se filtra por la tierra gracias a las características geológicas de la misma y la sal sale a la superficie. El ser humano hizo el resto. Miles de eras distribuidas en terrazas hacen un paisaje cultural único en Europa. La sal es la protagonista en el Valle Salado de Añana.


Valle Salado de Añana
2016-07-16

Un paisaje construido hace miles de años, unos 6.500, que empezó cuando los primeros seres humanos se dieron cuenta del poder de este preciado producto. Después llegaron los romanos quienes cambiaron el paisaje del valle construyendo las eras en las curiosas terrazas donde producir la sal. Ellos mostraron el camino para que años después la producción de sal llegara a su apogeo. La sal era un bien muy preciado y por ellos los reyes en la edad media querían tener poder sobre estas tierras. Una historia ligada a la tierra, la tradición salinera, la artesanía y, sobre todo, la sal que se puede recorrer en el Valle Salado de Añana.


Un paseo por la historia



Las terrazas de eras componen una imagen única y muy característica de la tradición salinera del lugar. Fueron los romanos quienes construyeron las primeras eras y que hoy en día todavía se conservan. A pesar de que durante años la producción de sal en el Valle Salado estuvo parada, gran parte de este paisaje cultural se ha mantenido intacto con los años. Todo es gracias a las condiciones perfectas para producir en este lugar, ya que la sal con la ayuda del sol ha conseguido que gran parte de la madera esté casi perfecta. Ahora la Fundación Valle Salado de Añana está haciendo una gran labor de recuperación y de producción para que este lugar no vuelva a quedar en el olvido.

Miles de eras distribuidas en terrazas componen el Valle Salado

Las eras que componen el valle son pequeñas parcelas donde se producía y todavía hoy se produce la sal. En la época de esplendor del lugar hubo unas 5.000 eras. Cada salinero contaba con determinadas eras, es decir, un salinero podía tener diez eras y otro solo una. A la cantidad de eras que cada familia tenía se le llamaba granja. Las eras estaban construidas de piedra, arcilla y madera. El contacto que tenía la sal con la arcilla de la era hacía que la sal fuese más oscura, marrón, así que cuando se empezó a consumir sal blanca buscaron la forma de hacer posible sal blanca. Así, empezaron a poner baldosas cubriendo las eras.





El recorrido te lleva por un camino entre eras y canales de madera por donde pasa el agua salada o salmuera. En los canales es visible el poder de la sal para solidificarse y para ayudar a la madera a no podrirse. Este agua es más salada que el agua del mar, aunque parezca más cristalina. La sal se ha ido solidificando a través de toda la infraestructura de canales e incluso a través de la filtración por el suelo y paredes creando formas blancas que recuerdan a la nieve. Estas formas se pueden tocar y se puede probar el agua que va por los canales, pero está prohibido romper y coger la sal solidificada.





Las condiciones ideales para la producción de la sal son el sol, el viento y, por supuesto, el trabajo tradicional del salinero. Por eso el trabajo en la salinas solo era durante la primavera y verano, ya que en esta zona los inviernos suelen ser bastante duros. En cada era se echaba la cantidad adecuada de salmuera que llega desde el manantial a través de los canales a un pozo. El agua se recogía con un trabuquete, una especia de grúa con un cubo. Una vez en la era la salmuera se removía. Después, al cabo de un día el salinero volvía para remover de nuevo hasta que el sol evaporara el agua y la sal estuviera preparada para su recogía.


Representación de la producción de la sal de Añana


Flores de sal en la salmuera

Después llevaban la sal a almacenes donde se dejaba hasta tener las toneladas suficientes como para poder venderlas. Las mujeres se encargaban de limpiar la sal, granito a granito, para que quedará lo mas limpia posible. Durante la visita guiada explican como era la producción y el trabajo artesanal del salinero y como a través de estas técnicas están produciendo hoy en día la sal de Añana.


Las condiciones ambientales de este lugar hacen que la flora y la fauna también sea especial. Así encontramos a las pequeñas Artemias, seres diminutos invertebrados de la época de los dinosaurios que han sobrevivido en aguas saladas gracias a que tienen la capacidad de quedarse dormitando durante años hasta que las condiciones de vida son las apropiadas.

En la regata que cruza el valle se puede ver la peculiar flora

Para terminar la visita nada mejor como meter los pies y las manos en el Spa Salino. El agua salina, en este caso hipersalina, es muy beneficiosa para salud. Necesitaba con urgencia el Spa de manos y aunque en el momento escocía, como cuando tienes una herida y te metes en el mar, a los días si que note una ligera mejoría. Para los pies hay tres 'piscinas' diferentes. No nos queríamos ir del Spa Salino con una vistas increíbles.


En el Spa

 La recuperación

Con el tiempo la sal perdió el valor que tuvo tiempo atrás, sobre todo por la producción más barata de la sal marina, y la producción artesanal de las salinas de Añana dejaron de ser rentables así que poco a poco los salineros, los trabajadores ligados a la sal y sus familias fueron dejando el valle hasta que quedo prácticamente abandonado.

También hacen la labor arqueológica, y es que siguen intentando conocer cada punto de la historia del lugar. Así se sabe que está habitado desde hace más de 6000 años y que estos humanos para conseguir la sal llenaban tinajas de salmuera, la quemaban, y después las rompían para sacar la sal.

Catas arqueológicas entre las eras del Valle Salado de Añana

Hasta que la Fundación del Valle Salado de Añana empezó con la recuperación del valle y de la producción de sal. Durante el verano los salineros siguen trabajando en las eras de forma artesanal y con las técnicas tradicionales que con suerte se puede ver durante la visita. También te puedes convertir en salinero o salinera por un día y producir tu propia sal. La sal que producen es de gran pureza rica en minerales y oligoelementos. Tienen varias clases de sal y todo el dinero que recaudan tanto con la venta de la sal y con las visitas se reinvierte en la recuperación del Valle.

 La visita

Todo lo que he contado es la versión resumida y 'personal' de la visita al Valle Salado de Añana ya que es muy difícil retener toda la información que dan durante la visita. Para conocer bien y de primera mano la historia y como se está llevando a cabo la recuperación y producción de la sal os recomiendo hacer la visita al Valle Salado de Añana. No somos mucho de visitas guiadas porque nos gusta conocer los lugares por nuestra cuenta pero en esta ocasión, a parte de que es obligatorio para visitar el Valle, es totalmente recomendable porque lo explican detallada y perfectamente. En el grupo nos tocó con tres familias con niños y niñas y no se aburrieron hasta el final en el que se empezaron a cansar. La guía (que ya lo siento pero no me acuerdo su nombre) explicaba todo muy bien y era muy maja. Esperaba el tiempo suficiente, hablaba con claridad, respondía a las preguntas con amabilidad...

Para hacer la visita hay que reservar antes. Hay varias opciones y cada una tiene su horario: visita al Valle Salado, visita con cata de sal, visita también a los manantiales, taller salinero, la visita al Valle y además poder producir tu propia sal y también hay la posibilidad de ir al Spa Salino sin realizar la visita. Al final la visita tienes la posibilidad de utilizar el Spa. El precio de la visita al Valle Salado es de 7 euros por persona.

Al hacer la reserva en Internet, solo si eres la primera en coger para esa hora, aparecen los posibles idiomas en los que hacer la visita. Así, si eliges el idioma deseado, que en nuestro caso era en euskara, esa hora quedará como visita guiada en euskara. La gente que quiera coger después para esa hora tendrá que coger en euskara o elegir otra hora. Según nos comento la guía la mayoría de las visitas suelen ser en castellano.

La visita dura una hora aproximadamente y hay visitas cada mediar hora más o menos.


Como llegar

Desde Vitoria, San Sebastian, Pamplona o Madrid por la A1 continuar por la salida 340. Desde Bilbao y Burgos por la AP68 salir en la salida 6 hacia Pobes/Nanclares. En los dos casos hay señales que indican el Valle Salado de Añana, así que no hay perdida.

Para dejar el coche en la entrada del Valle Salado hay sitio pero no es un aparcamiento propiamente dicho. Por el pueblo hay varios parkings señalizados a la entrada del mismo, cerca del Valle.

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