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Preparando la maleta a Krakow


El símbolo y seña de identidad de la ciudad de Krakow es el dragón. Según cuenta la leyenda de pronto, un buen día, la gente y animales del lugar de la tribu Lechitians estaban desapareciendo. La razón era un enorme dragón que se aposentó en una cueva cerca del río. Krak, el jefe de la tribu, pidió ayuda y prometió que quien acabara con el dragón se llevaría la mitad de las tierras del reino. Fue un zapatero con mucha inteligencia quien consiguió acabar con el dragón y Krak, fundador de la ciudad de Krakow, cumplió su deuda.

Un solo día en su plaza del mercado es suficiente para darte cuenta de lo peculiar e impresionante que es Kraków y de la historia que guarda.


Cambio de planes, nos vamos a Kraków

Después de pasar una semana en la capital de Polonia, Warszawa o Varsovia, cogimos el tren para recorrer parte del interior del país hasta Krakow, antigua capital de Polonia. Preparamos el viaje una vez estábamos en Polonia puesto que nuestra primera intención era estar las dos semanas que pasaríamos en el país en la capital y viajar un día a Krakow. Pero, no preparamos mucho el viaje antes de ir, y cuando me di cuenta de que Krakow estaba más lejos de lo que pensaba, tuvimos que replantearnos el viaje. Además, dos semanas en Warszawa era demasiado.

Así, estuvimos una semana en la capital de Polonia, del 17 de agosto al 24 de 2011 y otra semana en Krakow, hasta el 30 de agosto, donde volvimos a Warszawa para pasar la última noche ya que cogíamos el avión el 31 de agosto muy pronto por la mañana.

Cracovia es una de las ciudades más importantes respecto a cultural, artística, económica, científica, así como socialmente. En 1978 la UNESCO declaró el Stare Miasto o parte vieja de Kraków Patrimonio de la Humanidad y en el año 2000 fue capital Europea de la Cultura.

Uno de los principales motivos para viajar a Krakow era poder visitar el campo de concentración naci Auschwitz-Birkenau.

El viaje


El viaje de Warszawa a Kraków lo hicimos en tren. El día 24 de agosto nos fuimos hacia la Celtralna, estación de tren central de Warszawa y cogimos allí mismo los billetes. Solo cogimos los de ida, y los de vuelta los cogeríamos en Krakow el día que volvíamos a Warszawa, donde volveríamos para coger al día siguiente a primera hora el avión de vuelta. Había mirado los horarios desde Internet, así que llegamos justo a la hora para poder comprar los billetes e ir al tren. 

En las taquillas de la estación, por lo menos cuando fuimos nosotros, sabían bastante poco inglés, ni lo suficiente como para entendernos. Así que la conversación se guió más a base de gestos y enseñando la pantalla. Pero nos entendimos y conseguimos nuestros billetes a Kraków.

Sin saberlo cogimos billete para el PKP Intercity que realizaba paradas en diferentes pueblos. Nos costó 43 zlotys cada uno, unos diez euros por persona. Lo que no sabíamos, porque en el billete aparece todo en polaco, era que habíamos cogido en segunda categoría, sorpresa que conoceríamos durante el viaje.

Bajamos a la planta inferior de la estación central de Varsovia a esperar nuestro tren en el anden. Por fin llegó, puntual a las 13:20. Y qué tren. Aquellos que andaban por la península Ibérica hace unos cuarenta años. Por fuera era verde, como de hojalata, con las ventanas de aluminio; muy vintage.

Como no sabíamos muy bien en que vagón teníamos que entrar entramos en el primero que pillamos, que, casualmente, era el vagón-bar. Como era la hora de comer, pedimos algo para picar. Después, nos tocó buscar nuestro vagón ya que era un viaje bastante largo, de cuatro horas, como para pasarlo en el vagón-bar. Nos costó un buen rato encontrar nuestro sitio.


Al final, pasando por los vagones de segunda clase, de más categoría, vimos que en un compartimento para seis personas había dos sitios, y sin tener muy claro si eran los nuestros nos sentamos allí. Miré los billetes y, sí, eran nuestros asientos. Al pedir los billetes no se si me dirían algo de la clase, pero el caso es que estábamos en los vagones una categoría superior al turista, ya que había vagones con muchos asientos que estaban a rebosar. Nos tocó en el vagón con un canadiense, creo recordar, muy majo que nos estuvo contando sus viajes.




A mitad del viaje más o menos pasaron las azafatas con un carrito de comida y bebida y sorprendentemente era gratis. Al principio nos daba un poco pedir no fuera a ser que nos pidiesen luego un riñón por una botella de agua. Pero cuando vimos que la gente del compartimento pedía sin pagar nada, pedimos nosotros también.

 Al llegar a la estación de tren de Kraków nos despedimos del canadiense y nos fuimos a buscar un taxi que nos llevara a nuestro "maravilloso" hotel. Fueron unas seis horas de viaje, por lo que llegamos ya bastante tarde.

La vuelta nos salió un poco mas cara porque el tren era de más categoría. El tren era un Regionale ExpressIC y nos costó los dos 238 zlotys, lo que al cambio son unos 60 euros. En realidad el tren era muy parecido al de la ida solo que esta vez una amable azafata nos llevo nada más entrar al tren hasta nuestro compartimento. De nuevo fuimos en segunda categoría y nos sirvieron algo para picar gratis. La diferencia más notable fue que en tres horas estábamos en nuestro destino, Warszawa -salimos a las 13:50 de Krakow y llegamos a las 16:50 a Warszawa-.

 Transporte

Aunque en Kraków hay transporte publico muy variado (tranvía y buses) optamos por utilizar el taxi ya que los taxistas tenían un convenio con el hotel y por 20 zlotys nos llevaban al Stare Miasto -cinco euros-.

➳ Moneda

La moneda de Polonia es el zloty. Según decían iban a cambiar al euro pero por lo que he podido leer todavía no se ha hecho el cambio. Cuando fuimos el cambio estaba a 4 zlotys por euro. La verdad que todo estaba más barato que aquí.

Alojamiento


En Kraków no tuvimos la suerte que tuvimos en Warszawa en cuanto a alojamiento. Como fue un cambio de última hora, cogimos el alojamiento estando ya en Warszawa. Lo elegimos a través de destinia.com. Según esta página el hotel Panorama estaba en el centro de Kraków. Cuando llegamos a Kraków e íbamos en el taxi nos dimos cuenta de que no estaba tan cerca del centro, pero bueno, los taxis eran baratos y podríamos ir dando un paseo. Pero lo peor llegó a la noche.

Hasta la medianoche estuvieron en marcha las obras que había en la carretera. A las siete de la mañana nos despertó un fuerte ruido. Eran las obras que empezaban otra vez. Estábamos en un primer piso y las obras estaban en frente. El ruido era insoportable. Así que fui a recepción y con mi inglés básico les dije que había mucho ruido y que por favor nos cambiaran de habitación. Nos dijeron que estaban todas ocupadas. Así que les dije que nos devolvieran el dinero que nos íbamos a otro hotel. Como habíamos cogido la habitación por Internet teníamos que hablar con esta web para hacer el cambio. Llame a Destinia y les dije que el hotel no estaba en el centro como decía la pagina web y que, además, no informaban sobre las obras, y la verdad que se portaron muy bien. Nos dijeron que buscáramos otro hotel. Cuando lo elegimos desayunamos y nos fuimos al nuevo hotel.



"Vistas" del hotel


El hotel Apis estaba en la otra punta de Kraków, no estaba cerca del centro pero era muy barato. Cuando llegamos allí y entramos en nuestra habitación no podíamos creerlo. Tenía dos camas, una grande y otra pequeña, era enorme y tenía hasta un sofá. Llamamos a Destinia para saber si se habían confundido, si esa era la habitación que habíamos pagado o si tendríamos que pagar más, y nos dijeron que esa era nuestra habitación. El hotel tenía apalabrado con los taxistas que para ir al centro serian 20 zlotys (unos 5 euros) y, además, el hotel nos dio una tarjeta para tener un 10% de descuento en el restaurante, spa, y demás cosas del hotel. Por lo cual, después de la mala experiencia que tuvimos con el primer hotel, nos quedamos muy contentos con el segundo.




Gastronomia


Por cambiar y variar en las comidas y dejar los pierogis de lado, en Warszawa probamos pollo con verduras. En Krakow comimos más comida internacional: una pizzeria y un restaurante italiano donde comimos pizza. Además de hot dogs y demás comida rápida.

Qué hacer en Krakow


El Stare Miasto de Krakow está lleno de historia, cultura y ambiente. Fue capital del país y la parte antigua de la ciudad está resguardada por las murallas y el Barbacan una enorme puerta desde la que se accedía a la ciudad. No es la única puerta de entrada a la antigua ciudad.

Fue un agosto muy caluroso según nos dijo un taxista. Rozaban los 30 grados y el caminar a pleno sol dificultaba un poco la visita. Todos los visitantes intentábamos ir por la sombre para evitar el calor. Así que decidimos salir a última hora de la tarde.

Diario de viaje



24 de agosto. Miércoles.

Llegada a Krakow. Nos instalamos en el hotel y vuelta por los alrededores

25 de agosto. Jueves.

Cambio de hotel
Conocemos los alrededores del hotel

26 de agosto. Viernes

Stare Miasto
Plaza del Mercado: Torre del Ayuntamiento, Sukiennice, Catedral...

27 de agosto. Sábado

Barbacan, murallas y Torre de Florian

28 de agosto. Domingo

Día de descanso

29 de agosto. Lunes

Auschwistz-Birkenau

30 de agosto. Martes

Volvemos a Warszawa


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