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Dos mil diecisiete

Odio los años impares. Los odio. Intento ser positiva y procurar que la terminación del año no tenga que ver con las cosas que me pasan, pero son año que por una cosa o por otra me va bastante mal. Así que tenía muchas ganas de que terminara el año.



Aunque, por otra parte, este fin de año me lo he tomado con más filosofía y no he querido dar importancia a eso de cambiar de año. El hecho de cambiar de año no va hacer que cambien las circunstancias de mi vida, así que para que dramatizar. Se cambia de año, un año más de vida. Pues muy bien.

Pero, sí, bienvenido seas 2018. Además termina en ocho, uno de mis números favoritos. También es cierto que tenía pequeñas confianza en el siete porque a pesar de ser impar, es un número que siempre me ha acompañado. Pero nada oye, ni con esas. Tampoco voy a dramatizar en exceso.


Tres seis cinco 

El día 1 de enero de 2017 comencé en Instagram y en el blog un proyecto o reto que consistiría en subir una foto al día durante todo el año. Pasadas ya las 12 del 31 de diciembre publiqué la última foto; la 365.

La principal razón de hacer este proyecto era quitarle el "miedo" a las redes sociales o, más concretamente, a Instagram. Me daba vergüenza aparecer en las fotos de esta red social, y pensé que si me ponía la obligación de poner una foto al día, por narices tarde o temprano tendría que aparecer. Al principio me tapaba parte de la cara, o eran fotos de lejos, pero después le cogí el gusto a los selfies y le quité ese miedo o vergüenza infundado.

Historias de una profesora (interina)

La primera parte del año fue bastante bien, para lo que podía esperar. Al poco de empezar el año empecé a trabajar como profesora después de unos meses de haber trabajado en televisión. El bajón vino precisamente por eso, porque después de haber estado trabajando de lo mío, tenía que volver  a trabajar de profesora, que aunque es un trabajo que me encanta, no es para lo que he estudiado. Aunque tiene bastante que ver, porque enseñar y educar no es sino comunicar lo que sabes a personas en desarrollo.


La parte mala es que tenía que ir hasta Lodosa a unos 90 kilómetros de casa. No tenía otra opción. La primera semana fue difícil por varios motivos, pero después estuve muy a gusto. Mucho. Tanto que si tenía la opción de elegir como destino para el curso siguiente lo elegiría ya que era una jornada reducida y me daría opción de estudiar el Máster al mismo tiempo.


La gente que he conocido en Lodosa, tanto profesorado como la mayor parte del alumnado, la llevaré, siendo cursi, en el corazón. Tuvo sus cosas buenas, sus cosas malas, trabajo, estrés... Pero fueron muy buenos meses, que no quería que terminaran.

Terminando el curso al Gobierno de Navarra se le ocurrió la genial idea de publicar una resolución en el que expulsaba de las listas a todas las personas que no teníamos el Máster, que hasta ahora no era requisito indispensable, echarnos de la lista de Educación. Es decir, al terminar el curso, estaría otra vez sin trabajo. La pelea continúa.

Un poco por obligación un poco porque ya tocaba he empezado a hacer el Máster en Formación de Profesorado de la ESO, Bachillerato, Formación Profesional e Idiomas vía online. He pagado una verdadera pasta. Han sido meses difíciles porque tenía que compaginar bastantes cosas con los estudios, y, además, se me había olvidado que era eso de estudiar, pero la verdad que me ha ido bastante bien. Espero que después de tanto esfuerzo tenga la oportunidad que tantos años llevo esperando.


Vida rural

Por esa fecha en la que supe que me iba a quedar en la calle tuvimos una mala noticia relacionada con la salud por parte de un familiar muy cercano. En agosto le tenían que operar y su posterior recuperación. El caso es que este familiar tiene una huerta y una pequeña granja que mientras estuviera convaleciente alguien tenía que cuidar: yo. De ser una urbanita a la que le daba pánico ir a la huerta por los bichos a convertirme en una verdadera granjera.



Me he hecho muy buenos amigos y amigas y lo mejor estaba por llegar en octubre cuando nacieron mis preciosos niños.





En diciembre nevó dejándolo todo blanco durante un par de días. Aunque lo habían previsto fue un poco sorpresa porque hacía tiempo que no nevaba así. Además, ni siquiera había empezado el invierno.


Historias de una periodista

Mientras, he seguido haciendo trabajos de periodista ocasionales en el medio de comunicación en el que colaboro. También he presentado varios actos como el acto de las mujeres deportistas del pueblo, un acto organizado por el Aula de la Mujer con la intención de dar presencia a la mujer deportista con motivo del 8 de Marzo. También presente la presentación del vídeo de Gure Esku Altsasu, un vídeo para promocionar la votación popular que se haría unos días después en el que colaboraron varias asociaciones y personas representantes del pueblo.


En Ferias hice de animadora o speaker en la plaza un trabajo aparentemente fácil pero que para mi era de bastante responsabilidad y por el que pude ver las ferias desde un sitio privilegiado. Por último, hace poco presente la fiesta del 25 aniversario del Aula de la Mujer además de hacer junto con otra antigua compañera de trabajo un vídeo resumen de los 25 años.


Además de esto muchas entrevistas, reportajes y demás artículos que me han hecho conocer a mucha gente interesante. Es lo bonito y lo mejor de este trabajo: conocer gente e historias que de otra manera no conocerías.

Bailar con alma

Dantzarima es parte de mi y de mi vida. No se como he podido estar tanto tiempo sin bailar. Creo que lo digo todos los años, pero es que no recuerdo el tiempo en el que no bailaba. Volvimos a bailar en Carnavales rurales, nos volvimos a convertir en sorginas, uno de los momentos más emocionantes del año sin ninguna duda. Es difícil describir lo que significa para nosotras ese día y estar bailando en esas plazas. Es mucho más que baile.


La peque de la compañía hizo la comunión y le dedicamos un pequeño baile.


A finales de año volvimos a representar Izar hautsa, Polvo de estrella, una obra que estrenamos el año pasado y que teníamos ganas de volver a hacer. Con vestuario totalmente nuevo y algún que otro baile mejorado volvimos a llenar el Iortia.


Y a pesar del estrés que conlleva ensayar casi todos los días, las discusiones que surgen por los puros nervios y demás contratiempos que pueden surgir, no lo cambio por nada.

Viajes

Pues un año impar no puede tener grandes cosas... Así que de viajes parecido. Dos grandes viajes en todo el año: Cádiz.


Y Lanzarote. Espero que el 2018 nos de muchos viajes.


A pesar de no haber hecho grandes viajes si que visitamos varios rincones cercanos como Eunate.



El Parque de la Memoria de Sartaguda.



Palacio de Olite.



o el Balcón de Pilatos en Urbasa.


Y como no la tradicional visita San Sebastian a la playa de la Zurriola. Este año a causa del mal verano que hemos tenido solo ha sido una vez.


He perdido los recuerdos de mi vida

Así, tal cual. Se me ha roto el disco duro externo. Pasó allá por marzo y casi todo lo acontecido hasta entonces se me ha borrado. Ya no existe. Bueno, si, pero para ello tengo que pagar mucho dinero. Por lo que por ahora ha dejado de existir. Todo: fotos de viajes, trabajos, ilustraciones... No lo he superado. Poco a poco buscando aquí y allí, y gracias también al blog, estoy recuperando bastantes fotos... Pero la mayor parte se han perdido.

Que se acabe el año

El mazazo de verdad vino casi finalizando el año cuando perdimos a un familiar de una forma totalmente inesperada. El único día que no publique una foto porque no tenía nada que enseñar, nada que decir. No podía.

Que tendrá el número ocho

Este año es un poco especial porque celebraremos nada más y nada menos que diez años de relación. Se dice pronto. Además, cumplo 30 años.


Así que solo me queda por decir, ¡Bienvenido 2018! Confío mucho en ti (que eres par).

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