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El Anfiteatro del mar

Tarraco fue la primera urbe romana fuera de la península Itálica en el siglo III a.C y fue la capital de la provincia Hispania Cierior Tarraconensis. Como en todas las metrópolis romanas, Tarraco también contaba con un lugar donde hacer "espectáculos" más o menos violentos, más o menos divertidos, para tener a la gente ocupada y contenta. Estos actos se celebraban en el Anfiteatro. Un anfiteatro que casi dos mil años después se muestra frente al mar para contarnos como fue aquella época.


Anfiteatro de Tarraco. Tarragona | 20180403

La capital de la Costa Daurada, Tarragona, es la ciudad que nació de aquella Tarraco romana y los vestigios que perduraron de la civilización que habitó durante siglos estas tierras catalanas, son hoy en día Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: se trata del Conjunto arqueológico de Tarraco.

Uno de los restos más impactantes por su estado, su emplazamiento y su espectacularidad es el anfiteatro o amfiteatre en catalán romano de Tarragona. Fue construido tras las muralla de la ciudad y con el mar Mediterráneo de fondo. Se conserva gran parte del edificio. Destacan las grandes bóvedas del interior, las graderías y la arena donde se celebraban los espectáculos.

Anfiteatro romano de Tarragona con el Mar Mediterráneo al fondo

Detalle del Anfiteatro romano de Tarragona con el Mar Mediterráneo al fondo

Parte de la gradería y la arena del Anfiteatro romano de Tarragona

Vistas de la playa y el Mar Mediterráneo desde las gradas del Anfiteatro romano de Tarragona | 20180403

El Anfiteatro de Tarraco fue construido en el siglo II. En la arena de este espectacular anfiteatro se realizaban lucha entre gladiadores y ejecuciones públicas. Tenía capacidad para unos 15.000 espectadores que se sentaban según su posición social. En las gradas se conservan las ima cavea o la primera fila done se sentaban las personas más importantes de la ciudad, media cavea donde se sentaban las clases intermedias y una pequeña parte de la summa cavea o las gradas destinadas a la plebe.





Gradas del Anfiteatro romano de Tarragona | 20180403

Parte de la grada está construida aprovechando el terreno. La otra parte está levantada sobre bóvedas de hormigón romano. La tribuna de las autoridades estaba en el lado que daba al mar y poco se conserva hoy en día. El Anfiteatro también contaba con un sistema de toldos o velarium que se desplegaba cuando lo necesitaban.

Parte de la arena y de las gradas | 20180403

Quizás lo más impresionante del Anfiteatro de Tarraco son sus vistas al mar. Aunque la principal razón de su situación no fuese tener estas espectaculares vistas, que me imagino que también, sino tener entrada directa desde el mar hasta la fossae, la fosa o estancias subterráneas donde encerraban a los animales y personas que después pelearían para ofrecer al pueblo "pan y circo".

Estas fosas estaban bajo la arena y quedaban cubiertas por una plataforma de madera. Los animales eran llevados hasta el "escenario" mediante un sistema de poleas y montacargas. Además, los gladiadores tenían un pequeño habitáculo. Durante las persecuciones a cristianos la arena del Anfiteatro fue también lugar de ejecuciones de estos.






La arena y parte de las galerías subterráneas | 20180403

Después de unos años dorados, el imperio romano empezó a caer y con él la actividad del Anfiteatro de Tarraco. Hasta que en el siglo VI utilizaron la piedra del edificio para construir basílica cristiana. Después, sobre esta se construyó una iglesia románica que, después, se convirtió en convento.


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La visita: era la segunda vez que visitábamos el anfiteatro, y en ninguna de las dos veces hemos tenido suerte. La primera vez porque en horario de invierno por las tardes estaba cerrado, y la segunda vez porque a pesar de que la entrada era gratis, solo se podía visitar el gradería, es decir, en realidad el acceso al anfiteatro estaba cerrado. Nos quedamos con sabor agridulce, sobre todo porque antes de ir había estado buscando información sobre la visita, el precio de la entrada, etc. El precio de la entrada es de 3,30 euros.

Entrada al recinto | 20180403

Antes de entrar en el recinto del edificio, es decir, del anfiteatro, está el Parc de l'Amfiteatre o parque del anfiteatro donde también hay restos romanos y jardines con plantas aromáticas, entre otras. Desde el parque se tienen muy buenas vistas de todo el anfiteatro.

Vistas del Anfiteatro desde el parque, sin entrar en el recinto (gratis) 

Parque del anfiteatro, donde también se piezas romanas | 20180403

Sin duda las mejores vistas las ofrece la vía William J. Bryant, una carretera que se suspende en forma de puente a un lateral del anfiteatro y desde donde se tienen unas vistas muy bonitas del edificio entero.

A la derecha la pasarela de la vía William Bryant desde la parte alta de la gradería del Anfiteatro | 20180403


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