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Igual de bueno que el anterior


Cuando empezó el 2018 no me imaginaba ni por asomo que iba a ser un año tan bueno. Es cierto que, por lo general, prefiero los años pares a los impares, pero tampoco es un hecho del todo fiable (aunque, sí). Este año 2018 se han juntado dos cualidades para la buena suerte: por una parte, que sea año par y por otra que termine en 8. Sin buscar una explicación lógica y racional, me voy a quedar con la creencia que ha sido la magia de los números la que han conseguido que este año que dejamos atrás haya sido tan bueno.



Viajes


Solo he hecho un "gran" viaje y unos cuantas escapadas, pero solo con ese viaje me hubiese bastado. Pero vayamos por partes.

En vacaciones de Semana Santa fuimos a Cambrils. Nos alojamos en un bungalow en el Cambrils Playa Don Camilo y la verdad que muy bien. El único inconveniente la situación del camping, puesto que está un poco lejos del centro de Cambrils y de Salou. Pero al estar entre las dos poblaciones turísticas también te permite visitar las dos.


También fuimos a Tarragona, a unos 20 minutos de Salou.

En agosto llegó el GRAN viaje: Paris. Puede que ir a Paris para cualquier otra persona sea considerado de too menos un gran viaje. Pero era uno de mis sueños viajeros y no viajeros. Hace muchos años llevo queriendo ir a Paris, pero nunca había ocasión. Nunca estaré lo suficientemente agradecida por el regalo que fue este viaje.


Aunque la felicidad que sentía se unía al cansancio, calor, aburrimiento de las colas, etc. Paris es muy grande, y esto merece un capitulo entero.

Todo esto también me lleva a reflexionar sobre los viajes y todo lo que veo en las Redes Sociales que también merece capitulo a parte.

En agosto también estuvimos en los Pirineos. Como siempre fuimos al Camping Peña Montañesa en Ainsa. Día de descanso y desconexión.


A finales de septiembre volví a Salou y fue un viaje muy especial.

Para terminar el año, en el puente foral, volvimos a nuestro txoko en los Pirineos.

Y como no hace falta irse a miles de kilómetros, ni esperar a tener vacaciones en trabajo para poder disfrutar de los tesoros de la naturaleza y la historia, también hemos hecho un par de escapadas a lugares cercanos.

El Balcón de Pilatos en Urbasa se está convirtiendo en nuestro lugar favorito para dar un paseo, andar por el monte y respirar aire puro.

El santuario de San Miguel de Aralar tan cerca y tan lejos. A pesar de vivir prácticamente bajo sus pies subir no subimos muy frecuentemente. La pena en esta ocasión fue que el bar estaba cerrado.

El penúltimo día del año estuvimos de ruta por el norte de Navarra y terminamos viendo el atardecer desde el fuerte de San Cristobal. Construido a finales del XIX antes y después del golpe de estado del 36 fue una cárcel cuyas condiciones era infrahumanas puesto que está construido dentro del monte.

Y como no podía ser de otra forma el tradicional viaje a la Donostia para ir a la playa. Este año, además, también hubo viaje navideño.

Periodismo


La vocación me hizo ser periodista. Es por ello que el trabajo casi se convierte en afición. No hay nada mejor que trabajar de lo que te gusta, y este año he tenido suerte de poder hacerlo. No se por cuanto más será.

Por ahora estoy trabajando de lo que me gusta. Y una de las cosas que más me gusta de ser periodista es todos los lugares, personas e historias que conoces. Trabajo en un periódico local y es por ello que esto me permite visitar "solo" los lugares de Sakana. Pero gracias a este trabajo he estado en pueblos que de otra forma jamás hubiera conocido.

Frontón de Errotz Arakil en el valle de Sakana, Navarra

Gracias al trabajo también fui 30 años después a la romería de Erkuden. Llevaba años queriendo ir.

Gracias a mi oficio también he tenido la oportunidad de ser locutora en diferentes actos: la carrera Aitzkozar en mayo, presentar el acto y mesa redonda de Altsasu Memoria, presentar el concurso de quesos Idiazabal de Ferias de Etxarri Aranatz y la carrera pedestre Zubeztia.

También he podido vivir un momento muy especial al ver el chupinazo de las fiestas de mi pueblo en directo desde el balcón contiguo. En ese momento supe que las fiestas iban a ser muy especiales, y así fueron. ¡Incluso salí en el periódico!

Plan B


Este año también he conseguido un logro muy grande que llevaba años esperando y es el máster de profesorado de secundaria. Ahora puedo ser oficialmente profesora. Es un plan B totalmente necesario y, quien sabe, quizá acabe de profesora.


Que el fin del mundo nos pille bailando


Ha sido un año de bodas. He tenido dos bodas y, digamos, media. Desde que era niña no tenía ninguna boda y tenía mucha ilusión por ir a una y este 2018 a falta de una dos. Además, para más inri, con una semana de diferencia. Cada boda diferente, distinta, al estilo de la pareja y en las dos las disfrute como nada. La media es porque también se casó una compañera de baile y le bailamos un aurresku un poco especial.

Una de las bodas también tenía que ver con Dantzarima, el grupo de baile en el que estoy y, como no podía ser de otra forma, también bailamos.

Y como es un grupo muy especial la despedida de soltera la hicimos después de la boda. Fuimos a Salou, a segunda vez en el año. Aunque, más bien, fuimos a Port Aventura. Fue una auténtica terapia.

En carnavales nos volvimos a convertir en Sorginas para hacer nuestro Akelarre y ritual particular.

En octubre se celebró en Lakuntza el Milakolore eguna con el objetivo de recaudar dinero para la Asociación de personas con necesidades especiales de la zona, y allí también estuvimos poniendo nuestro granito de arena.

Para terminar el año estrenamos la obra Milakolore dantzan en el que las personas de Milakolore se unió a nosotras para convertirnos todas y todos en bailarines.

2019


Al nuevo año que acaba de comenzar solo le pido, por lo menos, ser tan bueno como el anterior.

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