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Haría, el Valle de las Mil Palmeras

Haría mantiene la esencia de las Canarias. Las palmeras que abundan en la zona pone la pincelada final a un entorno de postal. Contiene la mayor parte de la flora autóctona compuesta de palmeras, cactus y tuneras. Una zona tranquila perfecta para descansar al norte de la isla de Lanzarote.

El municipio de Haría está situado en el norte de Lanzarote, en el Valle de Malpaso. Lleva el sobrenombre del Valle de las Mil Palmeras, por que, aunque nunca se han contado, en esta zona abundan los árboles de palma dándole al municipio una esencia especial y muy canaria. Además, sus edificios típicos canarios, blancos, hace que retrocedas en el tiempo. Es uno de los pueblos mejor conservados de la isla. Además, el microclima de Haría, entre canario y norteño, hacen que sea una las zonas más verdes de Lanzarote. 
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El Mirador del Guinate

Al norte de Lanzarote, en los riscos de Famara, da paso al archipiélago Chinijo con La Graciosa a la cabeza el Mirador del Guinate. Una buena alternativa al Mirador del Río de Cesar Manrique. Si la niebla del norte te lo permite, y el alisio no sopla con fuerza, desde aquí se puede ver "el río" que se forman entre la isla de Lanzarote y la Graciosa y la propia isla salvaje donde en sus 24 kilómetros cuadrados solo viven 700 personas. 

El Mirador del Río es uno de los lugares obligados a visitar cuando viajas a Lanzarote. ¿Pero qué pasa si los Centros de Arte, Cultura y Turismo de la isla están cerrados por huelga de sus trabajadores? La suerte no nos acompaño en nuestro viaje a las islas afortunadas, que no lo fueron tanto para nosotros, y tuvimos que buscar alternativas. Desde luego, no son las vistas que se pueden ver desde la obra de Cesar Manrique, pero menos es nada.

El puente más famoso de Köln: Hohenzollern

Cruzar el puente más famoso de Colonia es una de las cosas imprescindibles para hacer en la ciudad alemana. Al pasar el río Rin el puente se convierte en el complemento perfecto de la Kölner Dom o Catedral de Colonia. Hohenzollernbrücke ofrece una panorámica de la ciudad difícil de mejorar.

Hohenzollern Bridge o Puente de Hohenzollern es un puente ferroviario de metal construido a principios del siglo XX, entre los años 1907 y 1911. Antiguamente solo pasaban por el las vías del tren y coches, aunque después de su reconstrucción en los años 40 se destinó su paso para trenes y peatones. Las nuevas generaciones han cambiado la estructura del puente añadiéndole miles de candados que esconden historias de amor.

Kölner Dom, la joya de Alemania

La Catedral de Colonia o Kölner Dom es de esos edificios que te quitan el sentido. Sus torres casi tocan el cielo, en el momento de su construcción fue el edificio más alto del mundo y hoy en día tiene el honor de ser el edificio gótico de más altura. Los millones de detalles de su fachada hacen que no sepas donde dirigir la mirada, porque sabes que estás ante una obra de arte única, y te transporta a los tiempos de la novela Los pilares de la tierra. 

Templo gótico, su construcción tardó seis siglos. Las idas y venidas acerca en el presupuesto, hicieron que las obras de la catedral comenzaran en 1248, y el edificio se inaugurara en 1880. Es decir 630  años para acabar esta obra de arte. En sus cimientos encontraron signos de otros edificios, como un templo romano del siglo IV y una iglesia del siglo IX. Cuando este templo se quemó emprendieron con la construcción de la gran catedral.

Tarifa

Entre dos continentes. Entre dos mares y dos vientos. Tarifa es la última ciudad del continente Europeo más al sur. Está rozando África, de quien respira. Su ambiente bohemio y surfero, entre moderno y hippie, hace de la visita una experiencia inesperada. 

En el siglo VIII las tropas expedicionarias de Tarif llegan a la Isla de las Palomas, hoy en día separada únicamente por una carretera, en su primer desembarco en la península ibérica. Estas tropas árabes le dan el nombre de Al Yarizat Tarit o Isla de Tarif. Poco después se fundó en la actual ciudad una medina bajo el nombre de Tarifa.

Dos mil diecisiete

Odio los años impares. Los odio. Intento ser positiva y procurar que la terminación del año no tenga que ver con las cosas que me pasan, pero son año que por una cosa o por otra me va bastante mal. Así que tenía muchas ganas de que terminara el año.

Aunque, por otra parte, este fin de año me lo he tomado con más filosofía y no he querido dar importancia a eso de cambiar de año. El hecho de cambiar de año no va hacer que cambien las circunstancias de mi vida, así que para que dramatizar. Se cambia de año, un año más de vida. Pues muy bien.

Pero, sí, bienvenido seas 2018. Además termina en ocho, uno de mis números favoritos. También es cierto que tenía pequeñas confianza en el siete porque a pesar de ser impar, es un número que siempre me ha acompañado. Pero nada oye, ni con esas. Tampoco voy a dramatizar en exceso.

Preparando la maleta a Lanzarote

La isla de los volcanes no puede tener mejor apodo. Tierra árida, roja, robusta, parece mentira que entre estas rocas pueda haber vida. Pero la hay. Así es como me imagino que debe ser Marte, el planeta rojo. Porque viajando por las carreteras infinitas de Lanzarote te traslada a otro planeta.
En el Océano Atlántico están las que fueran llamadas por los griegos las islas afortunadas. Entre estas islas estaban las Islas Canarias. Lanzarote es una de esas isla afortunada creada del magma de la tierra. Creada a raíz de volcanes. Es una de las islas pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Gran Canaria y la tercera isla más poblada de las Canarias. También fue el lugar de residencia y de descanso de Jose Saramago, uno de mis escritores preferidos. Y Saramago no se equivoca, así que si eligió Lanzarote para vivir y consideró esa tierra como suya, sería por algo.