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Ainsa, pueblo bonito

La villa medieval de Ainsa se ha ganado el nombre de Pueblo Bonito de España. Y no es para menos. El paso del tiempo no ha hecho mella en sus pequeñas calles, que conservan las piedras por las que un día pasaron caballeros y doncellas, reyes y reinas, monjes y monjas, soldados, artesanos y artesanas. Pasear por sus calles es como pasear en un cuento de otra época. Dada su importancia histórica y su belleza y riqueza patrimonial la parte vieja de la villa fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1965.

L'Ainsa está en la Comarca del Sobrarbe, en Huesca, en la puerta de Ordesa y Monte Perdido, en un cruce de caminos y de ríos, en Cinca y elAra. Lo mejor para conocerla es perderse por sus antiguas calles y observar cada detalle que ha perdurado a lo largo del tiempo. Estos son los cinco rincones que hay que ver, sí o sí, en la visita a Ainsa.

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Igual de bueno que el anterior

Cuando empezó el 2018 no me imaginaba ni por asomo que iba a ser un año tan bueno. Es cierto que, por lo general, prefiero los años pares a los impares, pero tampoco es un hecho del todo fiable (aunque, sí). Este año 2018 se han juntado dos cualidades para la buena suerte: por una parte, que sea año par y por otra que termine en 8. Sin buscar una explicación lógica y racional, me voy a quedar con la creencia que ha sido la magia de los números la que han conseguido que este año que dejamos atrás haya sido tan bueno.

El Anfiteatro del mar

Tarraco fue la primera urbe romana fuera de la península Itálica en el siglo III a.C y fue la capital de la provincia Hispania Cierior Tarraconensis. Como en todas las metrópolis romanas, Tarraco también contaba con un lugar donde hacer "espectáculos" más o menos violentos, más o menos divertidos, para tener a la gente ocupada y contenta. Estos actos se celebraban en el Anfiteatro. Un anfiteatro que casi dos mil años después se muestra frente al mar para contarnos como fue aquella época.

La capital de la Costa Daurada, Tarragona, es la ciudad que nació de aquella Tarraco romana y los vestigios que perduraron de la civilización que habitó durante siglos estas tierras catalanas, son hoy en día Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: se trata del Conjunto arqueológico de Tarraco.

El mirador de Urbasa: Balcón de Pilatos

Una caída de 924 metros es el final natural sur de la sierra de Urbasa. Un risco cortado como si por un cuchillo se tratase. Un corte perfecto. El Balcón de Pilatos es un mirador desde el que se puede ver todo el valle de las Ameskoas. Y bajo las rocas guarda, entre la vegetación, esconde un secreto de enorme belleza: el nacedero del Urederra.

Nadie sabe con exactitud de donde viene el nombre de Balcón de Pilatos, ni siquiera en la zona lo llamaban así. Era más conocido como el Balcón del Ubagua. Este lugar, la sierra de Urbasa, está completamente unida al agua no solo por el nacedero que esconde el balcón, sino porque el mismo monte esconde en sus entrañas acuiferos. Hasta su propio nombre lo indica: en euskera ur es agua y basoa bosque. El bosque de agua.

El Charco Verde

Gracias a las algas Ruppia Marítima que habitan en el interior y el azufre del Charco Verde o Charco de los Clicos el agua de esta laguna adquiere un color verde que contrasta con el negro de la arena de la playa y el rojo de las montañas. A penas cien metros separa el mar de este curioso lago verde. Además, el Océano Atlántico está conectado con esta laguna a través de de grietas subterráneas. 

El nombre del el Charco Verde no es ningún misterio viendo el intenso color de la laguna, sin embargo, su otro nombre, el de los Clicos, proviene de un de un marisco comestible que antiguamente era habitual en esta zona y que, sin embargo, hoy en día está extinguido. El Charco Verde está en Lanzarote, la Isla de los Volcanes, en la población de El Golfo, en el municipio de Yaiza, y está incluido en el Parque Natural de los Volcanes que rodea el parque nacional del Timanfaya. 

La Avenida de las Playas de Puerto del Carmen

Un kilómetro y doscientos metros de playa. Y es solo una de las playas de Puerto del Carmen, la principal zona turística de Lanzarote. En total son seis kilómetros de playa las que componen el litoral de Puerto del Carmen. A su vez, esta localidad costera, pertenece al municipio de Tías. 

En los años 1960 con la llegada del Hotel Fariones y San Antonio el pequeño pueblo marinero apenas poblado de la Tiñosa se convirtió en uno de los destinos turísticos más demandados de Lanzarote. Hasta entonces, el municipio de Tías era considerado el más pobre de la isla. 

Haría, el Valle de las Mil Palmeras

Haría mantiene la esencia de las Canarias. Las palmeras que abundan en la zona pone la pincelada final a un entorno de postal. Contiene la mayor parte de la flora autóctona compuesta de palmeras, cactus y tuneras. Una zona tranquila perfecta para descansar al norte de la isla de Lanzarote.

El municipio de Haría está situado en el norte de Lanzarote, en el Valle de Malpaso. Lleva el sobrenombre del Valle de las Mil Palmeras, por que, aunque nunca se han contado, en esta zona abundan los árboles de palma dándole al municipio una esencia especial y muy canaria. Además, sus edificios típicos canarios, blancos, hace que retrocedas en el tiempo. Es uno de los pueblos mejor conservados de la isla. Además, el microclima de Haría, entre canario y norteño, hacen que sea una las zonas más verdes de Lanzarote.